Joludi Blog

Jul 23
El Olisbos de Coritto.
Les hace gracia a mis hijas ver tanta iconografía subida de tono en las réplicas de las  urnas griegas que nos encontramos en las tiendas de Xania. Les explico, entre risas, que la relación de los griegos con el sexo era infinitamente más sabia que la nuestra. Comparemos. El primer vagido de la lengua castellana, es ese padrenuestro que un anónimo copista inscribió hace mil años al margen de un códice en San Millán de la Cogolla. Pero el primer vagido de la lengua griega es un grafiti de hace 2800 años, inscrito sobre una roca griega y que relata jocosamente un encuentro sexual entre dos hombres. Un mundo de diferencia entre el graffiti y la glosa. 
Los griegos se tomaban el sexo con mucha más naturalidad que nosotros. Ya en la Iliada vemos jocosas referencias, por ejemplo, a la preferencia de Andromaca por hacer el amor sobre su Hector, no bajo él, pese a que el sobrepeso de ella podría dañar la integridad del héroe troyano… 
Los griegos inventaron también el vibrador, al que daban el bello nombre de olisbos (“el que se desliza”, “el mortero”).  Esos olisbos eran de madera o, preferiblemente, de cuero. Y se untaban con buen aceite de oliva antes de su uso. Entre las reliquias de la literatura griega que nos han quedado del siglo III a.c, existe una obrita de teatro que trata de dos mujeres griegas, Metro y Coritto. La pieza comienza con Metro acudiendo desesperada a la casa de Coritto para pedirle el olisbos. Pero resulta que Coritto se lo ha prestado a una amiga. Acuden entonces ambas a la casa de la amiga en busca del adminículo y descubrimos que a su vez la amiga se lo ha prestado a otra. Y así, sucesivamente, vamos viendo como el Olisbos de Coritto ha hecho feliz a la totalidad de la polis…O mejor dicho, a la mitad de ella.

El Olisbos de Coritto.

Les hace gracia a mis hijas ver tanta iconografía subida de tono en las réplicas de las  urnas griegas que nos encontramos en las tiendas de Xania. Les explico, entre risas, que la relación de los griegos con el sexo era infinitamente más sabia que la nuestra. Comparemos. El primer vagido de la lengua castellana, es ese padrenuestro que un anónimo copista inscribió hace mil años al margen de un códice en San Millán de la Cogolla. Pero el primer vagido de la lengua griega es un grafiti de hace 2800 años, inscrito sobre una roca griega y que relata jocosamente un encuentro sexual entre dos hombres. Un mundo de diferencia entre el graffiti y la glosa. 

Los griegos se tomaban el sexo con mucha más naturalidad que nosotros. Ya en la Iliada vemos jocosas referencias, por ejemplo, a la preferencia de Andromaca por hacer el amor sobre su Hector, no bajo él, pese a que el sobrepeso de ella podría dañar la integridad del héroe troyano…

Los griegos inventaron también el vibrador, al que daban el bello nombre de olisbos (“el que se desliza”, “el mortero”).  Esos olisbos eran de madera o, preferiblemente, de cuero. Y se untaban con buen aceite de oliva antes de su uso. Entre las reliquias de la literatura griega que nos han quedado del siglo III a.c, existe una obrita de teatro que trata de dos mujeres griegas, Metro y Coritto. La pieza comienza con Metro acudiendo desesperada a la casa de Coritto para pedirle el olisbos. Pero resulta que Coritto se lo ha prestado a una amiga. Acuden entonces ambas a la casa de la amiga en busca del adminículo y descubrimos que a su vez la amiga se lo ha prestado a otra. Y así, sucesivamente, vamos viendo como el Olisbos de Coritto ha hecho feliz a la totalidad de la polis…O mejor dicho, a la mitad de ella.